31 de mayo de 2007
ESPECIAL CUMBRE DEL CLIMA EN BALI
Bali Acuerdo final
Reintegra a Estados Unidos a la corriente general contra el calentamiento del planeta.Consigue que, por primera vez, China y la India acepten que tienen que controlar sus emisiones
Nusa Dua (Indonesia).Carlos Santamaría. AGENCIAS
La Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático alcanzó un acuerdo final, después de que Estados Unidos cediera en el último instante, lo que permite empezar a negociar el año próximo un pacto más ambicioso que el Protocolo de Kioto.
El momento culminante de doce días de reuniones se produjo, cuando la subsecretaria norteamericana de Estado para la Democracia y los Asuntos Globales, Paula Dobriansky, aseguró: "Nos unimos al consenso".
Tras una tensa y maratoniana negociación, que obligó a prolongar un día más el desenlace de la reunión, una gran ovación de todos los delegados presentes saludó el martillazo descargado con satisfacción sobre la mesa, para dar fe del compromiso, por el presidente de la reunión, el ministro indonesio de Medio Ambiente, Rachmat Witoelar.
La posición de la delegación estadounidense, encabezada por Dobriansky, mantuvo en suspense el resultado de la conferencia hasta el último suspiro, por su firme negativa a asumir compromisos puntuales.
Sin embargo, y ante la presión de la sala, Dobriansky optó finalmente por desbloquear los debates y posibilitó el acuerdo que reclamaba el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien regresó hoy a Bali desde Timor Oriental para salvar el pacto.
UN DESESPERADO BAN
Un casi desesperado Ban emplazó a los delegados a lograr un consenso "por el bien de la Humanidad", una iniciativa en la que fue respaldado por el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, quien apeló al sentido de la responsabilidad de los presentes para superar las diferencias.
EEUU aceptó al final que el texto contenga de forma expresa que los países industrializados transferirán tecnología a los emergentes para ayudarles a luchar contra el calentamiento global, como exigía el llamado G-77 más China, que aglutina a 132 países en desarrollo.
A cambio, este grupo se compromete a llevar a cabo medidas para rebajar sus niveles de dióxido de carbono de una forma que sean controlables y verificables.
El documento alcanzado también incluye una referencia, aunque indirecta y no obligatoria, a la necesidad de que los países industrializados reduzcan sus emisiones de gases contaminantes entre el 25 y el 40 por ciento, respecto a los niveles de 1990, para el año 2020.
LA UE LIDERA EL ACUERDO
La Unión Europea (UE) y otros países trataron que la medida fuera vinculante, pero al final quedó como una nota a pie de página atribuida a los expertos del Panel Intergubernamental sobre del Cambio Climático de la ONU.
La UE ha mantenido durante dos semanas su posición de firmeza para que el acuerdo recogiera de una forma clara que las naciones industrializados se comprometen a reducir sus emisiones de dióxido de carbono y siempre apostó por que el texto incorporara esta horquilla.
Estados Unidos, Canadá y Japón se han opuesto a esos compromisos por considerarlos prescindibles y que podían condicionar las futuras conversaciones.
HOJA DE RUTA
La "Hoja de Ruta" de Bali, llamada así porque encauzará las negociaciones que comenzarán el año próximo y que concluirán en Copenhague en 2009, también contempla la transferencia de tecnología "verde" a las naciones emergentes, así como ayudas para paliar los efectos del cambio climático y "recompensas" por la protección y conservación de bosques y junglas.
La deforestación es responsable del 20 por ciento de los gases causantes del efecto invernadero, porque los árboles talados desprenden a la atmósfera todo el carbono que almacenan, que viene a representar el 50 por ciento de su composición.
Los representantes de 190 países, todos aquellos miembros de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, han conseguido en Bali un acuerdo histórico porque, aparte de los compromisos citados, reintegra a Estados Unidos a la corriente general contra el calentamiento del planeta y consigue que, por primera vez, China y la India acepten que tienen que controlar sus emisiones.
Pero la "Hoja de Ruta" de Bali, como su propio nombre indica, es sólo el comienzo de un viaje cuya siguiente etapa comenzará en el 2008.
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El acuerdo de Bali: tan sólo buenas palabras
Estados Unidos aguanta la presión europea y evita firmar un compromiso vinculante para la reducción de emisiones In extremis. Así se llegó en Bali a un acuerdo que ha dejado en una simple nota a pie de página la obligación de reducir la emisión de CO2.
16-1-2-07 Ángel Villarino . LA RAZON |
El futuro del planeta depende de una nota al margen. La Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU concluyó ayer en Bali con un acuerdo firmado por los 190 países presentes; un tratado de menos de 20 páginas en el que el principal desafío ecológico a debate quedó reducido a un ambiguo pie de página. Las potencias industrializadas no se comprometieron a ningún acuerdo vinculante en cuanto a la reducción de emisión gases de efecto invernadero, argumento que fue resuelto con un asterisco.
Precisamente lo que no se hizo, la firma de un tratado para reducir las emisiones entre un 25 y un 40 por ciento antes de 2020, era la prioridad marcada como obligación por el famoso informe del Panel Intergubernamental de la ONU, un documento esgrimido como la «Biblia» del ecologismo. Pese a todo, y aunque la Conferencia estuvo a punto de venirse abajo por las peleas entre las delegaciones diplomáticas, el tratado de ayer fue inmediatamente valorado como un importante paso adelante, incluso por los propios representantes de la ONU. Su Secretario General, Ban Ki Moon, se mostró relativamente satisfecho, pero recordó que es sólo «el principio, no el final» y que «deberán afrontarse negociaciones más complejas, largas y difíciles», sobre todo cuando llegue la hora de volver a insistir con los «objetivos cuantificables» y no con simples declaraciones de intenciones como la de ayer.
En definitiva, lo que diseña el acuerdo de Bali es una Hoja de Ruta para los próximos dos años, una agenda de negociaciones y objetivos para llegar a la cumbre de 2009 con los deberes hechos. Durante ese año se debería redactar el borrador definitivo para el nuevo acuerdo que sustituirá al de Kioto en 2012, fecha en la que expira el tratado medioambiental internacional. Para preparar el terreno, los firmantes se comprometen a hacer esfuerzos por el medio ambiente. Y las potencias industrializadas asumen más responsabilidades que los países más pobres.
En la última y frenética jornada de negociaciones, que se alargó durante toda la noche y parte de la mañana, no faltaron lágrimas de funcionarios de la ONU, los abucheos contra Estados Unidos ni ovaciones cuando se alcanzó el consenso. Llevados por la euforia, la mayoría de los delegados hizo uso de la retórica diplomática y habló de un «éxito»; matizando, eso sí, que no se habían alcanzado muchos de los objetivos marcados.
Cada delegación renunció a algunas de sus exigencias iniciales, aunque Estados Unidos, a pesar de haber sido acorralada diplomáticamente por Europa, consiguió su principal objetivo: que no se llegase a un compromiso vinculante sobre la reducción de emisiones contaminantes. También los gigantes en crecimiento, China e India, escaparon vivos de la reunión, al tiempo que se les prometió la tecnología gratuita que les permitirá desarrollar modelos industriales más sostenibles.
Entre los compromisos destacan las subvenciones económicas para que los países pobres y en vías de desarrollo puedan ahorrar energía, contaminar menos y reducir la tala de árboles. La deforestación masiva de países como Indonesia o Brasil es la causante del 20 por ciento de las emisiones de efecto invernadero.
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Ecologistas aplauden avances pero lamentan los compromisos poco ambiciosos
Algunas de las principales organizaciones no gubernamentales españolas han aplaudido la "Hoja de Ruta" aprobada por 187 países en la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático de Bali, pero han lamentado que no se hayan alcanzado compromisos más ambiciosos y concretos.
Madrid, 15 dic (EFE).-
Estados Unidos cedió en el último instante para llegar a un acuerdo final, que permitirá empezar a negociar el año próximo un pacto más amplio que el Protocolo de Kioto, que debe culminar con un acuerdo global en Copenhague en el 2009.
Greenpeace, WWF/Adena, Ecologistas en Acción e Intermón Oxfan se han pronunciado sobre los resultados de la cumbre de Bali, en la que, en algunos aspectos, se ha avanzado más de lo esperado, pero que se ha quedado muy corta en otros casos, según coinciden en señalar.
Así, Greenpeace acoge con entusiasmo algunas medidas encaminadas a reducir las emisiones producto de la deforestación o las ayudas para la adaptación a los impactos del cambio climático.
Y aunque entiende que la cumbre se ha salvado del colapso pese a los obstáculos de Estados Unidos, subraya que los acuerdos se han visto despojados de los objetivos de reducción de emisiones exigidos por la comunidad científica.
Esta organización ecologista atribuye a las "tácticas poco limpias de la Administración Bush" el hecho de que en el mandato de Bali se omita cualquier referencia a las "cruciales reducciones de emisiones necesarias para detener el cambio climático".
Con todo, Greenpeace confía en que la mayor presión pública en cada continente acabará forzando a los gobiernos en los próximos dos años a llegar a un acuerdo sobre las "importantes e inevitables" reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero exigidas por la ciencia.
Un compromiso de reducciones que WWF/Adena considera que debe ser "drástico" y que debe incluir nuevas fórmulas de financiación, además de un apoyo explícito a la transferencia tecnológica y a la adaptación.
WWF/Adena señala en un comunicado que, tras un acalorado enfrentamiento y ante la intensa presión pública, la delegación de EEUU decidió unirse a las negociaciones globales, pero el precio para su participación fue, sin embargo, rebajar el contenido del acuerdo.
"La Administración Bush intentó salirse con la suya, pero finalmente tuvieron que ceder ante la presión", afirma el director del Programa Global contra el Cambio Climático de WWF/Adena, Hans Verolme, quien espera que el siguiente presidente estadounidense haga una verdadera contribución a la lucha global contra el cambio climático.
Porque, según esta organización, los acuerdos de Bali se quedaron cortos en ambición, al no reflejar en el texto del documento final el rango de reducciones necesario para los países industrializados.
En términos más críticos se expresa la organización Ecologistas en Acción, que se queja de que el documento final no incluya de manera explícita reducciones de entre el 25 y el 40 por ciento en 2020 para los países industrializados.
A juicio de esta entidad, el resultado obtenido dista de ser el mejor posible e incluso se aleja de ser el que se esperaba tan sólo dos días antes.
Por eso, cree que la responsabilidad de los representantes de los países es traducir a acuerdos el mejor y más avanzado conocimiento científico existente, ya que la sociedad mundial merece pactos más ambiciosos y rápidos en el futuro más cercano.
"Nunca debemos olvidar que la solución al problema más grave al que se enfrenta la humanidad está en juego", advierte en una nota de prensa.
Intermón Oxfam también se ha referido a la cumbre de Bali a través de su responsable de la campaña de cambio climático, José Antonio Hernández, en cuya opinión existe una base para avanzar en las negociaciones y conseguir recortes en las emisiones, pese a que los compromisos no son tan grandes como los que reclamaba esta ONG.
Bali ha supuesto un comienzo para luchar contra los impactos del cambio climático en los países más pobres y ha acordado un sistema de financiación de estos costes, pero, según Hernández, no están garantizadas ni la magnitud ni la urgencia de ese dinero. EFE
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La ministra de Medio Ambiente dice que la posición de EEUU permitirá tener un Protocolo más ambicioso que Kioto
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, aseguró que la nueva posición de Estados Unidos permitirá disponer de un Protocolo de lucha contra el cambio climático "más ambicioso" que el de Kioto
Madrid, 16 dic (EFE).-
Narbona, en declaraciones a EFE, consideró que esa posición de Estados Unidos anticipa además el compromiso "explícito e intenso" que ese país tendrá en la lucha mundial contra el calentamiento global tras las elecciones presidenciales del próximo año.
La ministra de Medio Ambiente hizo estas consideraciones en Madrid, tras regresar de la isla indonesia de Bali, donde ha asistido a la conferencia de cambio climático de Naciones Unidas.
Celebró que la reunión de Bali haya definido la senda que se deberá seguir hasta disponer, en el año 2009, de un borrador de nuevo protocolo, con el fin de que los países puedan ratificarlo durante los años siguientes y entre en vigor en 2013 -la vigencia del de Kioto vence en 2012-.
Narbona subrayó además la importancia de que los países en vías de desarrollo hayan asumido también que deberán reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, y que dispondrán para ello de apoyo tecnológico y financiero de los países más ricos.
Sobre la decisión final de Estados Unidos de sumarse al consenso internacional, la ministra opinó que esa posición deriva sobre todo de la presión interna que vive la administración estadounidense desde hace varios meses.
Observó que más de veinte estados y seiscientos ayuntamientos estadounidenses han impulsado ya planes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
A esas administraciones se han sumado, dijo la ministra, las grandes empresas, que han presionado para participar en los mercados de carbono, para orientar sus inversiones, y para aprovechar las oportunidades que pueden ofrecer las energías renovables o la eficiencia energética.
"La ecología empieza a adoptar una dimensión económica y social", dijo la ministra, y valoró que en la lucha mundial contra el calentamiento global se impliquen, además de las organizaciones sociales y de la comunidad científica, cada vez más países y más empresas.
Narbona subrayó además el papel de liderazgo que en Bali ha ejercido la Unión Europea, y situó la reunión de Bali y el papel que allí han desempeñado los países europeos "en la línea de los mejores momentos de la historia de la UE".
Aseguró que "la UE se ha tomado muy en serio estos retos", y celebró que España se encuentre entre el grupo de países que está "a la cabeza del mundo en la defensa de una transformación de la economía" para combatir el cambio climático.
La ministra valoró que la conferencia haya decidido que un órgano subsidiario de la propia Convención de Cambio Climático de la ONU sea el que tiene que dirigir los trabajos para llegar a 2009 con el borrador del nuevo protocolo. EFE
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Estados Unidos se une al acuerdo de mínimos para lanzar un nuevo Kioto
Tras una tensa negociación, los 190 países miembros adoptaron por consenso la hoja de ruta de Bali.
Tras unas tensas negociaciones en las que Estados Unidos se quedó solo, la comunidad internacional lanzó en la Conferencia en Bali (Indonesia), un proceso de negociación en la lucha contra el cambio climático que debería culminar en 2009.
16.12.07 - COLPISA/AFP, EP/AP |
Después de un agotador maratón nocturno y tensos enfrentamientos, los exhaustos delegados de los 190 países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) adoptaron por consenso la "hoja de ruta de Bali".
Horas antes, cuando las negociaciones estaban todavía estancadas, Ban Ki-moon había afirmado sentirse «decepcionado» por el curso de la negociación. El secretario general de la ONU ha hecho de la lucha contra el cambio climático una de sus prioridades.
Durante el pleno, la negociadora estadounidense Paula Dobriansky empezó por afirmar que Washington rechazaba la propuesta de acuerdo porque quería mayores compromisos por parte de los países en vías de desarrollo. La declaración de Dobriansky fue recibida con abucheos en la sala. Varias delegaciones le respondieron con firmeza y sus aliados hasta ese momento, Canadá y Australia, se quedaron callados.
Ante la creciente presión internacional, Dobriansky dio un giro y acabó afirmando que su país estaba dispuesto a «continuar avanzando y sumarse al consenso».
Ban Ki-moon, que se había ido de Bali el miércoles, decidió regresar el sábado para dirigirse al pleno. «De hecho, me presento ante ustedes sin entusiasmo. Francamente, estoy decepcionado por la falta de avances», afirmó, al tiempo que llamaba a los participantes a mostrar mayor flexibilidad para evitar el fracaso. «Aprovechen el momento, este momento, por el bien de la Humanidad», afirmó.
Cesiones de la UE
Las maratónicas negociaciones durante la noche parecían haber dado resultados por la mañana cuando la Unión Europea accedió a hacer concesiones ante la negativa de Estados Unidos a incluir en el texto una mención, con cifras y fechas, a los compromisos de reducción de emisiones contaminantes de los países ricos.
Desde principios de semana, Estados Unidos y la Unión Europea se habían enfrentado en torno a la mención de un rango de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del 25-40%, respecto a los niveles de 1990, para los países industrializados antes de 2020.
Según el texto final, la comunidad internacional sólo «reconoce que se deben efectuar severas reducciones de las emisiones mundiales».
Al final, gracias a la flexibilidad de unos y otros, la conferencia logró ponerse de acuerdo, in extremis, sobre un marco modesto e «insuficiente», según los ecologistas y científicos, pero que permitió evitar el temido fracaso.
Estados Unidos da marcha atrás in extremis y permite un acuerdo de mínimos en Bali
15/12/2007 18:59
BALI (INDONESIA), 15 (EP/AP)
Finalmente, Estados Unidos aceptó la propuesta de mínimos presentada por los países en vías de desarrollo dando marcha atrás a su oposición inicial a este documento, por lo que finalmente la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático que se clausuró hoy en la isla indonesia de Bali concluye con lo que se conoce como la Hoja de Ruta de Bali, un calendario y un marco para la negociación de un acuerdo de lucha contra el calentamiento global que sustituya al Protocolo de Kioto, que expira en 2012.
La postura de Estados Unidos provocó un importante malestar entre las demás delegaciones ante su reticencia a establecer objetivos concretos de reducción de las emisiones de los gases que producen el efecto invernadero, una posición que finalmente Washington ha conseguido imponer, al menos en parte, en la cumbre.
El documento final de la Hoja de Ruta de Bali supone un acuerdo de unos 190 países al amparo de la ONU. "Es un auténtico hito, una oportunidad real de que la comunidad internacional luche contra el cambio climática", declaró el secretario ejecutivo de la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático, Yvo de Boer. "Las partes han reconocido la urgencia de la acción sobre el cambio climático", añadió.
Sin embargo, el secretario general de la ONU recordó que sólo se ha logrado acordar una "hoja de ruta" para la negociación y que aún queda lo más difícil. "Esto es el principio, no el final", indicó Ban en una entrevista concedida a AP minutos después de la consecución del acuerdo de Bali. "Deberemos afrontar negociaciones más complejas, largas y difíciles", dijo.
El documento, acordado tras horas de intensas negociaciones de día y noche, no incluye ningún compromiso concreto de recortes de las emisiones de los gases de efecto invernadero, sino que se limita a establecer una agenda y un calendario para que los negociadores busquen vías para la reducción de la contaminación y sobre cómo ayudar a los países pobres a adaptarse a los cambios medioambientales mediante ayuda económica y una aceleración de la transferencia de tecnología.
El acuerdo, sin embargo, contiene avances específicamente concebidos para las economías en desarrollo, en particular para países emergentes como China e India. El texto ha recibido también el beneplácito de Estados Unidos, la principal nación industrial que rechazó los acuerdos de Kioto, una incorporación de última hora tras maratonianas negociaciones que estuvieron, en varias ocasiones, al borde del colapso.
Negociadores europeos y estadounidenses se enfrentaron duramente en las últimas horas de la conferencia para que se aceptara la propuesta de la UE, que llama a un drástico descenso de las emisiones de gases tóxicos por parte de los países industrializados: de un 25 a un 40 por ciento por debajo de la media de 1990. Todo ello para 2020.
La Unión Europea subrayó la necesidad de alcanzar los objetivos mencionados, estableciendo las bases para futuras negociaciones. Pero estos principios comenzaron a correr peligro en el momento en el que Estados Unidos y Japón defendieron la posibilidad de establecer los puntos a seguir al final de las negociaciones, dentro de dos años, en lugar de al principio de las mismas.
EN LA CUERDA FLOJA
Este fin de semana ha sido testigo de una carrera contrarreloj desde el sábado por la mañana. En ese momento, todo parecía a punto para un acuerdo, las economías emergentes insistieron en su necesidad de recibir ayuda tecnológica por parte de las naciones más ricas, y adquirir así mayor reconocimiento. Esta repentina iniciativa motivó la intervención del secretario general, Ban Ki Moon, que instó a las partes en conflicto a superar sus diferencias.
Una resolución posterior se encontró con la negativa de India, que comenzó a incluir pequeñas enmiendas en el texto, como la necesidad de supervisar la transferencia de las ayudas mencionadas anteriormente para asegurarse de que los países ricos proporcionaban la tecnología necesaria.
En ese momento los ánimos comenzaron a caldearse: en el momento en el que EEUU comenzó a quejarse de la inclusión del último punto y sus delegados insinuaron la posibilidad de aplazar un texto final a la espera de nuevas negociaciones, los presentes comenzaron a abuchear a la representación norteamericana. "¡Si no vais a liderar, quitaos de enmedio!", gritó uno de los delegados. La presión surtió efecto, y la concesión final de la subsecretaria de Estado norteamericana, Paula Dobrianski, levantó los aplausos de la sala, la primera vez que se dio esta circunstancia en toda la conferencia.
Posteriormente, Dobrianski declaró a los periodistas que las repetidas peticiones de los representantes lograron convencer a los estadounidenses de que el resto de los países estaban "comprometidos a actuar, por lo que era importante dar un paso delante".
Pero en un momento dado, China saltó a la palestra acusando a Naciones Unidas de presionar a los asistentes para firmar cualquier tipo de acuerdo, todo ello mientras se sucedían múltiples negociaciones privadas en los aledaños de la reunión, lo que provocó que un de Boer absolutamente roto de cansancio y frustración abandonara la sala entre lágrimas.
Finalmente, Estados Unidos aceptó la propuesta final de Bali, fortaleciendo el proceso de cara a nuevas reuniones. "Creo que hemos recorrido un largo camino hasta aquí, y Estados Unidos está muy comprometido con este esfuerzo y solamente queremos asegurar que realmente todos actuamos juntos", comentó. Finalmente, afirmó: "Iremos adelante y nos sumaremos al consenso".
CONSENSO
El texto ha convencido a los ecologistas, aunque algunos se han quejado por la falta de precisión en el acuerdo a la hora de definir los recortes de gases invernadero para los países industrializados; y no incluye un compromiso fiable por parte de los estados más ricos para proveer a las naciones menos desarrolladas con tecnología medioambiental.
"Un mecanismo ambicioso y adecuadamente financiado para evitar la deforestación permitirá a los países con bosques tropicales desarrollar sus economías sin destruir los bosques, y así hacer una contribución significativa a mitigar el cambio climático" afirmó hoy Rodney Taylor, director del Programa global de Bosques de WWF/Adena.
Para los países más desarrollados, el documento final insta a sus delegados a considerar incentivos y otros medios para animar a las naciones pobres a que recorten, voluntariamente, sus emisiones.
La Hoja de Ruta está específicamente destinada a ser un sucesor más efectivo del Protocolo de Kioto, rechazado por el principal productor de gases invernadero, Estados Unidos.